Los españoles, somos un pueblo lleno de contradicciones. No pocas veces, y obstinadamente, arrojamos piedras sobre nuestro propio tejado, menospreciando todo o parte de lo que hemos conseguido. La falta de generosidad, el empeño en minusvalorar los logros compartidos, está generando en las nuevas generaciones, la compulsión , de destrozar , antes que mejorar, esa fortaleza que a todos nos protege (Democracia y Estado de Derecho).

Lo cierto es, que en los últimos doscientos años, todo intento por estar a la altura de otros países, en cuanto a democracia se refiere, resultó una decepción. Fracaso éste, al que todos contribuyeron, de una u otra manera, y de cuyo descalabro nadie se responsabilizó.

Hoy en nombre de la democracia y la libertad, no son pocos los que nos quieren dejar a la intemperie. Nacionalismos, ideologías trasnochadas, extremismos de uno u otro color, están prosperando y medrando en nuestra sociedad, poniendo en peligro, eso que tanto costó y que nadie parece valorar. La ignorancia y menosprecio de las nuevas generaciones, en cuanto al camino recorrido se refiere, la compulsión autodestructiva del revanchismo, la codicia irresponsable de muchos, la incompetencia y mediocridad de nuestros dirigentes, buscan ser la causa una vez más, de nuestro fracaso.

Desde donde yo estoy, nuestra democracia no parece tener buena salud. Exteriormente, la sustenta el andamiaje, del ” Proyecto Europeo”. En el interior, unos y otros buscan cumplir su papel en esa triste función.

Autor: Felipe R.

Categorías: Borbonia

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