No hace muchos días concluía un comentario sobre Pedro Sánchez y su singular asalto a la Presidencia del gobierno de España. Señalaba entonces, que pese a lo peculiar de las circunstancias, era de justicia darle la oportunidad a este hombre de mostrar su valía, si la tuviera.

Días más tarde los movimientos del recién estrenado Presidente en relación al “conflicto catalán” me infundían el temor de que P. Sachez pagaba secretas facturas calmando a la “Bestia” a costa de ignorar a ese 50% de catalanes que nos sentimos españoles en territorio hostil, y también ninguneados por unos y otros.

Hoy, Pedro Sánchez daba un paso más en ese camino que ningún Presidente constitucionalista debería recorrer. El reconocimiento de que la “cuestión catalana” es un problema político y no judicial, no solamente interfiere en el terreno jurídico y constitucional sin respetar la separación de poderes, sino que atenta claramente contra la dignidad de aquellos que estamos siendo ninguneados tanto en nuestros derechos políticos como jurídicos.

Pedro Sánchez no es tonto. Lamentablemente, la inteligencia que se le supone no combina bien con la lealtad a la que está obligado por las altas funciones que ha asumido. Todo su currículum sugiere una ambición desmedida, y en cierto modo destructiva. Ha reducido a su partido político, el PSOE a una sombra de lo que fue, pero eso sí, ha conseguido ser aquello que anhelaba: Presidente del gobierno de la nación.

Todo esto yo lo daría por bueno, si detrás de tan mezquina apariencia surgiera por fin el hombre que presume ser. Pero todo indica que no será así. Mis amigos del PSOE, se esfuerzan en justificar cada paso que da este hombre recurriendo a los errores de su antecesor en el cargo (Rajoy). Todo sugiere sin embargo que éste hará bueno al otro por comparación. Será por eso que tantos antiguos socialistas muestran su desesperación ante la amenaza de errores aún peores por parte de su actual líder.

El “Procés” debería estar liquidado a estas alturas. La pusilanimidad de Rajoy y el aparente compadreo de P. Sánchez están haciendo sin embargo que este nacionalismo trasnochado siga expresando sus convicciones con el mismo espíritu desafiante del 01 O.

Nadie sabe con exactitud qué prometió P. Sánchez a los diferentes grupos que le dieron su necesario apoyo para estar donde está, pero preocupa especialmente la premura con que fue apoyado por los nacionalismos periféricos. Nadie puede creer a estas alturas que esta gente tan codiciosa en sus objetivos firmara un cheque en blanco. todo parece indicar, que las reivindicaciones de los constitucionalistas en Cataluña, serán una vez más ignoradas. Aquellos que depositen su confianza en el PSC, y el entusiasta bailarín que lo lidera, probablemente encuentren que el apoyo de los alcaldes y concejales socialistas a la AMI no sea con el tiempo, la mayor traición de su contradictorio registro.

Millones de catalanes llevamos años sufriendo el asfixiante acoso de las “hordas amarillas”, las instituciones en su poder, y el desinterés del gobierno central en relación a nuestros derechos constitucionales. Día tras día vemos el adoctrinamiento sobre las nuevas generaciones como un proceso imparable e incuestionado por quienes deberían intervenir. Vemos los espacios públicos invadidos por símbolos anti-constitucionalistas por un lado, o a favor de unos golpistas camuflados por obra y gracia del “Procés ” como luchadores por la libertad. En ese contexto, se soslaya nuestra existencia, o sólo se reconoce cuando conviene a sus intereses electorales.

En las próximas semanas, sabremos más sobre nuestro futuro en esta comunidad. Hoy, los ciudadanos que no hemos cedido a la presión amarilla, los que seguimos defendiendo la españolidad de Cataluña, los que respetamos la Constitución, nos sentimos ignorados cuando no, como simple carne de cañón. Desde donde yo estoy no parece que Pedro Sánchez vaya a aliviar esta situación.

Autor: Felipe R.

Categorías: Borbonia

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