Ya hace años que el nacionalismo catalán alardea de que las calles, carreteras, plazas y prácticamente todos los espacios públicos les pertenecen. El grito de “las calles son nuestras, y siempre lo serán” no era un eslogan vacío. Con la impunidad con la que acostumbran a actuar con el apoyo de las instituciones catalanas, semejante afirmación tenía el peso de la verdad.

Tan grande es su codicia en cuanto a espacio públicos se refiere, tan totalitaria es su filosofía, que cuando descubren un espacio libre de su estigma, allí aparecen con sus ansias identitarias. Así los hemos visto transformarse en una horda amarilla cuyo color ha ensuciado las calles y las playas de toda nuestra comunidad.

Hace unas semanas, cumplimos con el objetivo de materializar un proyecto llamado” Vía Augusta”. Nuestra intención era buscar espacios que no hubieran sido usurpados por esa gente, desde los cuales poder dar la bienvenida a todos aquellos turistas que ese día (1 de Julio) penetrarán en España a través de La Junquera. No diré que fue un éxito masivo, dados los parámetros que utilizamos en los últimos tiempos, pero sí fue un testimonio para los que entraban, y también para los que salían, de que en Cataluña, muchos de nosotros nos sentimos españoles.

Una pancarta en La Junquera los esperaba con “Bienvenidos a España”, “Benvinguts a Catalunya”. Tan sencillo como eso, sin alardes, ni mesianismos, ni provocaciones de ningún tipo. El poco espacio que nos dejaron, lo ocupamos pese a un calor infernal, y allí estuvimos durante unas horas. La experiencia fue gratificante.

Hoy, tras unos días de forzado retiro, me entero que aquellos espacios despertaron el codicioso interés de la “horda amarilla”. Como si carecieran de imaginación, han imitado el proyecto de la Vía Augusta contradiciendo con sus pancartas lo que nosotros afirmábamos, con la confianza de no molestar a nadie. ¿Su lema? Presos políticos y república catalana. Eso sí, a juzgar por las fotos, más allá de colgar la pancarta, les falló la determinación debido al calor.

Pensando estoy en ponerlos a prueba, buscar espacios inaccesibles o que generen molestias insuperables para nuestro próximo evento. Tengo curiosidad por comprobar hasta dónde llegará ese afán por desplazarnos hacía los espacios invisibles.
Dentro de poco lo sabremos.

Autor: Felipe R.

Categorías: Borbonia

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